sábado, 16 de julio de 2011

LA HORA DE LAS TINIEBLAS DE RAFAEL POMBO


¿Qué es lo primero que nos llega a la mente cuando se escucha nombrar a Rafael Pombo?La pregunta quizá no albergue ninguna dificultad dado que sabemos  que fue el autor de Juan matachín, Simón el bobito y demás creaciones propias de su legado al público infantil. Es más, en apariencia esto es quizá lo único que se ha dado a conocer del poeta colombiano en escuelas y colegios, y bajo este precepto los estudiantes universitarios de literatura –desconocemos- algunos temas de su poética que nos abren un profundo espacio de reflexión. Existe sin embargo una carga filosófica en cada uno de los versos que nos presenta en su extenso poema “La hora de tinieblas”, escrito a la corta edad de 21 años.

En este sentido los rasgos filosóficos que están presentes en su poema se relacionan con lo que Heidegger llamó “el ser ahí” o “Dasein” (existencia), que al igual que sus versos se preguntan por el “yo” en cuanto a ser que interroga su proceder en el mundo. En este sentido se podría decir que lo expresado por Pombo pretende significar que la esencia de su ser parte fundamentalmente de su existencia. 

De tal forma si iniciamos por el título que le adjudicó a su poema, no es nada ingenuo; es más, si nos detenemos un poco cuando leemos “la hora”: ya aquí hay una conciencia del tiempo, de su tiempo, de aquel inmortal enemigo que abraza la humanidad bajo el exhalar de su devenir sin importar si este es venturoso u hostil para el ser que lo vive. Pero es claro que las “tinieblas” develan el estado en el que se encuentra el poeta, atrapado por esa necesidad de preguntarse por su propia condición de ser, de esta manera es como se expresa en la segunda estrofa del poema, veamos: 
II
Si en la nada estaba yo
¿Por qué salí de la nada
A execrar la hora menguada
En que mi vida empezó?

La forma en que Pombo expresa la nada es destacada, dado que para él la vida inicia en el preciso instante en que se es consciente de la realidad, puesto que “estar en la nada” es ubicar al hombre en ese estado de pasividad, de una ingenua quietud ente el acontecer diario; pero también da lugar a ese doble cuestionamiento interior, el cual se basa en reconocer que en esa quietud se encontraba tranquilidad pero que ya es imposible regresar allí, dado que las condiciones mentales han cambiado, el hombre se ha vuelto humano o, parafraseando al poeta, se es ser para padecer.

Así pues Rafael Pombo, el llamado poeta de los niños, escribe en la estrofa XIV del poema en cuestión:
“Desde el vientre maternal
Ya éramos siervos del mal”

Sin duda encontramos aquí una poética directa, muy alejada a lo que vendrían a ser sus fabulas tan reconocidas. En el poema “La hora de tinieblas” la recurrencia a ese espacio previo al nacimiento es símbolo de pureza ante lo que constituye la vida del hombre, el cuestionamiento por no habérsele consultado si en realidad quería vivir en este mundo, si estaba o no de acuerdo en aceptar los errores del ser que pecó universalmente y que el poeta reclama ser redimido ante tal culpa, dado que él nada tuvo que ver en tales hechos. De esta manera se expresa en la siguiente estrofa:XV

“¡Oh, Adán! ¿Cuándo estuve en ti?
¿Quién te dio mi alma y mi pecho?
¿Quién te concedió el derecho De que pecaras por mí?

Los estados por los que transita Pombo en su poema lo enmarcan entre la vida y la muerte, no solo es consciente del mundo como espacio de vida, también lo piensa como sitio de muerte innegable, de la única verdad que existe en el mundo para el hombre y la que más le aterra, de ahí que sin temor escriba:
XVIII
Del viento; en un cementerio
Mañana a podrirme iré,
Y entonces me llamaré
Lo mismo que hoy: ¡un misterio!

De esta manera lo que me suscita la lectura del poema “La hora de tinieblas”es un sentimiento de devolverle al hombre su naturaleza bipolar, el ser claro y oscuro al que tenemos derecho, y sobre todo volver a ser dueño del proceder así este transite entre el bien y el mal,donde el hombre se hace en su propia condición generando en su interior el goce o el hastío propio de la vida, es por ello que termino este breve acercamiento con uno de los versos del poema  “Yo entre tanta oscuridad Rebelde contra mi suerte, Ansío deberle a la muerte, O la nada o la verdad”.

Jhon Edwin Trujillo  

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/literatura/pombo/pombo2.htm

2 comentarios:

  1. me gustan las poesias cortan y sin tantas cosas imnesesarias
    esta esta bien

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    1. Amigo, esta poesía, y escrita en decimos, no es para nada corta. Respetando al señor jhon Edwin, aunque me guste su aporte, ambos sabemos que se ha quedado corto en comentarios a tan magnifica creación del poeta. En lo que compete al anónimo, yo lo invitaría a que realizara un estudio mas profundo de esta producción, no se arrepentirá de leerlo. saludos.

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